Historias de mujeres para mujeres

Shaun Ferguson

 

Hoy, 23 de abril, Día del Libro y Sant Jordi, es el día en el que las librerías, los periódicos, las editoriales y las bibliotecas nos recuerdan lo maravilloso y necesario que es el hábito de la lectura. Todo el mundo publica listas de sus libros favoritos o los que no podemos perdernos. Junto a los nombres y títulos que se repiten una y otra vez, tanto de clásicos como de best-sellers, las feministas venimos a reclamar algo que aún consideramos necesario: la lectura de libros sobre mujeres y escritos por mujeres. Porque sí, aún quedan muchas voces y muchas historias por reivindicar en este ámbito.

Durante siglos, se ha creído que el hombre representaba lo universal mientras que la mujer es “lo otro”. Las historias sobre hombres pueden aplicarse a toda la humanidad, pero las historias sobre mujeres son solo eso, historias de mujeres. Dicho de otro modo, las mujeres debemos sentirnos representadas por las historias de hombres pero los hombres se niegan a sentirse identificados con las historias de mujeres, porque lo femenino es inferior y superficial. Esto ha llevado a una tremenda desvalorización de la literatura escrita por y sobre mujeres, hasta el punto que muchas autoras no han llegado a entrar en el canon. La historia de la literatura es un canon formado mayoritariamente por hombres, mientras que las mujeres hacen otra cosa aparte, una “literatura de mujeres”,  a pesar de que como consumidoras siempre hemos estado ahí. Aún hoy, parece que un libro escrito por una mujer debe estar solamente dirigido a mujeres. Laura Freixas, en el prólogo de La literatura femenil y sus lectrices, cuenta que a sus firmas de libros asisten más mujeres que hombres, y de los pocos que van, no piden la dedicatoria para ellos sino para una mujer.

En hombres he oído comentarios, más o menos despectivos, sobre libros como “es entretenido, pero ya está, es un libro escrito por una mujer, sobre una mujer, y para mujeres”. Lo que yo entiendo de juicios como este es lo que decía anteriormente: él, como hombre, no puede sacar nada de un libro de una mujer sobre una mujer porque es incapaz de empatizar con ellas, porque su masculinidad le dice ni puede ni debe rebajarse a ello. Tal vez, la destrucción de la masculinidad tal y como la conocemos pase por invitar a los hombres a leer a más mujeres con la mente abierta, sin prejuicios como que lo que van a leer está pensado solo para mujeres.

"La vi en la biblioteca", Emily Martin

Pero, ¿es realmente inferior la literatura escrita por mujeres, sobre mujeres y para mujeres? ¿es malo que un libro esté dirigido principalmente a mujeres? Para nada. Pensar lo contrario es, cuanto menos, una muestra más de la misoginia interiorizada que nosotras mismas tenemos. Ni una escritora es mala por ser mujer, ni una historia es mala por ser sobre mujeres o por estar dirigida a nosotras. En lugar de rechazar esta literatura, deberíamos leerla más. Cuando empezamos a leer a mujeres, descubrimos que sus pensamientos, inquietudes y vivencias son similares a las nuestras, algo que es mucho más difícil de encontrar en personajes femeninos o en libros escritos por hombres. Nuestra visión no es la misma porque nuestra posición en la sociedad no es la misma. Hay escritoras que nos aporta historias y reflexiones que son el espejo de nuestra existencia como “lo otro”, lo que está más allá del universal masculino; cuando las leemos, aprendemos a entender mejor nuestro papel o la visión que tenemos del mundo, nos sentimos identificadas y comprendidas.

Ahora bien, esto no quiere decir que toda la literatura escrita por mujeres tenga este contenido. Vivimos en una sociedad patriarcal que nos enseña unas normas determinadas. Ninguna de nosotras es libre y reproducimos esquemas patriarcales, también en la literatura, por lo que debemos seguir siendo críticas cuando leemos, por ejemplo, novelas como Cincuenta sombras de Grey. Darle a la literatura escrita por mujeres el valor que merece no es sinónimo de admirar a cualquier escritora, sino juzgar sus obras adecuadamente. También hay que criticar lo que es reprobable, algo que no suele hacerse precisamente porque son mujeres. Muchas de las críticas (más bien burlas) que recibe la saga que he citado son por estar dirigida a mujeres, no por su contenido perjudicial, y a veces ni siquiera por su calidad literaria.

Las hermanas Brontë, María de Zayas, Jane Austen, Rosa Montero, Elena Poniatowska, Sylvia Plath, Virginia Woolf, Emily Dickinson, Sor Juana Inés, Simone de Beauvoir, Carmen Martín Gaite, Chimamanda Ngozi Adichie, Almudena Grandes… Son solo algunos de los nombres más populares, pero no son los únicos. Son muchas las escritoras que, en cualquier género literario, nos aportan su punto de vista sobre el mundo, porque los hombres no son los únicos con la capacidad de hablar de “lo universal” y esta es una de las ideas que debemos desterrar. No perdemos nada ampliando los cánones; al contrario, estaremos ganando al añadir voces que han estado condenadas durante años al olvido. La conclusión es que no solo hay que leer a más mujeres, también hay que leerlas mejor.

 

3 thoughts on “Historias de mujeres para mujeres

  1. I’m sorry I’m writing in English. I’m Brazilian and I can understand Spanish relatively well, but can’t write it. I agree with every single world you wrote and I believe women putting themselves out there is key for change in the way we are treated in the patriarchal society. There was one thing that you mentioned that really had an impact on me, which is that women are supposed to write about women, whereas men’s writing is about a wide range of topics, including us. They own the discourse, they own us. We must keep on making our mark. I’m embarrassed to say I haven’t read even half of the writers you’ve mentioned, but I will. Right now I’m reading a book by a Brazilian writer, Martha Batalha, A vida invisível de Eurídice. It’s amazing.

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    1. Thank you, I’m glad that you liked the post! As you said, men own the discourse; they lied to us, saying that we couldn’t write and we didn’t deserve a place in the history of literature. Now we must show them that they were wrong all the time, we deserve that place. I will write more about women and literature because there are still many things to say.
      I saw that book you mentioned in a bookshop, I want to read it.

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      1. It’s truly a shame that we were kept from the written word for soooooo long. It’s absurd. Thank God many more women can read and write now. Good you liked my suggestion.

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